Cuando la moral se pierde, la falta del respecto para si mismo se desconoce, y el cinismo es la gran falsedad de su verdad.
Cuando se pierde la vergüenza se desaparece la moral, es donde la inmoralidad saca ventaja, cayendo en la falta de respecto para con los demás, en sus hábitos indecorosos y desvergonzados.
Los sinvergüenzas crean problemas; sus palabras son un fuego destructor. Proverbios 16:27.
Cuando una persona procede de esa manera lo único que puede ocasionar es problemas, ya que sus palabras hostiles causan malestar e inconformidad, a quienes están presentes; La falta de pudor y de proceder conlleva a que sus acciones sean recriminadas y reprochadas por las demás personas, la cual el pecado se manifiesta, con el más cinismo atrevimiento del descaro y su insolencia procede a la deshonestidad impúdica. Por esto es que: La lujuria controla la mente de hombres sinvergüenzas.
El hombre que actúa sin vergüenza, su mente está cautiva en la inmundicia, su razonamiento está controlado por las fuerzas del mal, ya que la indecencia es la actuación de sus acciones, atreviéndose a desafiar los principios divinos de la creación, por la cual Dios detesta y condena por su falta de moral. La incoherencias y la insolencia refleja el más profundo cinismo en su comportamiento indecente y corrupto, con lo cual sus labios injuriosos están causando palabras con fuego destructor.
El sinvergüenza no tiene límites, no responde a crítica, ni siente humillaciones; pero tampoco reconoce el reproche; es decir, nunca se da por aludido si ha roto o ha violado una norma social, y menos se puede esperar una reparación por el daño ocasionado. Su descaro trasciende limites y su frescura es la picardía con la que actúa, haciéndose el caradura ante sus responsabilidades, ya que sus canalladas trascienden en lo mas bajo, vil y ruin de sus comportamientos.
Solo Dios puede ayudar a cambiar una persona que procede en esta condición. Más para esto hay que reconocer el pecado y confesarlo con sinceridad, pidiéndole su ayuda a cambiar y transformar su interior, para que su exterior refleje el pudor, en una manera honesta y moral en sus acciones.
Con la autoridad del Señor digo lo siguiente: ya no vivan como los que no conocen a Dios, porque ellos están irremediablemente confundidos.Tienen la mente llena de oscuridad; vagan lejos de la vida que Dios ofrece, porque cerraron la mente y endurecieron el corazón hacia él.Han perdido la vergüenza. Viven para los placeres sensuales y practican con gusto toda clase de impureza. Efesios 4:17-19.
Es necesario recurrir al Señor en oración , para que la moral sea un principio de vida integra, para no caer en el pecado , así brillara la luz del El en nuestras acciones y seremos el mejor testimonio de lo vivido.
Oré al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro. Salmos 34:4-5.
Los pensamientos malvados dominan la mente del que se deja llevar por la maldad, este a su vez lo domina la corrupción destructiva de su interior, que es el mayor reflejo de dominio de las tinieblas en su vida.
Cuando los que mandan son sinvergüenzas, los que le obedecen le pierden el respecto.
OREMOS.
Guarda Señor mi corazón de la inmoralidad, para no caer en el pecado más vil de la falta de vergüenza. Por esto al saber que soy débil vengo y me rindo a tus pies, para que fortalezcas mi espíritu y mi alma se regocije en la moralidad de tus principios. Amén.