La miseria destroza el alma. El avaro se enferma en su mente. El avaricioso no da, por no gastar sentimientos. Más todos los que actúan de esa manera, terminan en la tumba solos y pobres, por que nadie los recordará por mezquinos.
Era un hombre tan tacaño y miserable; que estaba soñando que estaba cenando con unos amigos en un buen restaurante; y se despertó por no pagar la cuenta; y dijo entre si . “ OH Que pesadilla”.
La persona tacaña es miserable, está por lo general siempre habla de lo que posee, más su enfermedad es atesorar dinero y pertenencias, sin disfrutar de lo que consigue. Su condición de se forma en la avaricia, la cual predomina ser miserable y hambriento, sabiendo que se aferra a sus posiciones como lo más preciado que tiene, siendo poco dadivoso. ya que se hace adorador de si mismo y egoísta para con los demás. De ahí que después de su muerte otros disfrutan de sus fortunas sin miseria. No necesariamente el tacaño es siempre una persona adinerada que se rehúsa a gastar dinero, también puede tratarse de una persona que no dispone de demasiado dinero y entonces, con mayor ahínco defenderá y guardará lo poco que tiene o que puede guardar.
Da con generosidad y serás más rico; sé tacaño y lo perderás todo. Proverbios 11:24.
El tacaño es una persona que se afecta al gastar dinero en cualquier circunstancia, es decir, no importa que el gasto implique una diversión o el adquirir algo que sume confort a la calidad de vida, porque nada de ello será razón suficiente para que el tacaño gaste su dinero ahorrado, atesorado.
Un tacaño moribundo le dice a su mujer: – Mija, ahí le dejo alguito para que tenga con qué comer el resto de su vida. Y le dejó una cuchara.
Generalmente, quien es tacaño padece de avaricia, uno de los siete pecados capitales, y que implica el desmedido deseo de poseer riquezas con la simple razón de guardarlas y no de gastarlas.
Esta ansiedad por atesorar riquezas es un afán desordenado y no normal, que afectará el comportamiento conforme de una persona.
¿He puesto mi confianza en el dinero o me he sentido seguro a causa de mi oro?. Job 31:24.
Esta pregunta se la debes hacer y responder. Así encontraras si eres capaz a de dejar lo que tienes por ayudar al necesitado, ¿ Oh te aferrar a cuidar de lo tuyo, pensando que si lo haces cuidaras de tu vida?. La verdad que esto pertenece al espíritu de miseria, el cual solo trae consigo una pobreza espiritual. Quienes se aferran a esa condición de vivir, siempre expresan mas su necesidad , que la abundancia de bendiciones que reciben. Este comportamiento aleja a la persona de Dios, por que su foco sobre la materia lo separa del camino espiritual, sin poderse adecuar bien en su entorno ya que lo separa la obsesión por acumular, la cual le produce sufrimiento e intranquilidad en su interior, prensando que lo puede perder.
Tú dices: “Soy rico, tengo todo lo que quiero, ¡no necesito nada!”. Y no te das cuenta que eres un infeliz y un miserable; eres pobre, ciego y estás desnudo. Apocalipsis 3:17.
Por esto la mayor bendición de Dios es un corazón generoso, el cual encontrará siempre el bienestar en su vida y el afecto de los demás.
»¡Mira a los orgullosos! Confían en sí mismos y sus vidas están torcidas. Pero el justo vivirá por su fidelidad a Dios. La riqueza es traicionera y los arrogantes nunca están tranquilos. Abren la boca tan grande como una tumba y como la muerte nunca están satisfechos. En su avaricia juntaron a muchas naciones y devoraron a muchos pueblos. »Pronto sus cautivos se burlarán de ellos. Se mofarán, diciendo: “¡Qué aflicción les espera, ladrones!. ¡Ahora tendrán su merecido! . Se hicieron ricos por medio de la extorsión, pero ¿cuánto tiempo puede durar esto?”. Habacuc 2:4-6.
– Dos tacaños hicieron una apuesta para saber quién era el más tacaño. Apostaron que metían la cabeza dentro del agua y el que la sacara primero gastaba. Pues nadie ganó porque los dos se ahogaron.
El tacaño muere en su soledad, ya que su egoísmo lo conlleva a refugiarse en la adoración de si mismo.
OREMOS.
Señor. Concédeme la capacidad de poder ser generoso, sabiendo que el compartir trae una bendición doble , que es poder disfrutar de tu presencia y de el amor de los demás. Amén.