EL SENTIDO COMÚN 

¿Cuantas veces reaccionas ante una confrontación?. Sin pensar muy bien lo que se debe contestar.  Por esto.  No nos apresuramos a dar una respuestas, sin consultar muy bien en nuestra  intuición las causas y efectos, que nos puedan traer.

¿Cuántas veces no hemos oído decir que «el sentido común es el menos común de todos los sentidos»? .

Este dicho tan popular es como un toque de alerta de que en la vida no debemos prescindir de este sexto sentido, que trata de poner orden a nuestras prioridades. Tenemos cinco sentidos que nos informan puntualmente del mundo exterior que nos rodea. Este sexto sentido es la intuición, que está en lo mas profundo de nuestra mente, que nos lleva al razonamiento equilibrado.

Hijo mío, no pierdas de vista el sentido común ni el discernimiento. Aférrate a ellos, porque refrescarán tu alma; son como las joyas de un collar. Proverbios 3:21-22.

Más este sexto sentido, que debiera ser el ordenador de nuestra escala de valores, está como desorganizado. Se parece a aquellos cajones desordenados que cuando los abres encuentras lo que no buscas, y lo que buscas no lo encuentras. Esto es lo que nos pasa cuando nos falla el sentido común. Damos importancia a cosas secundarias, y lo fundamental nos pasa por alto.

Dice la sabiduría. El sentido común y el éxito me pertenecen. La fuerza y la inteligencia son mías. Proverbios 8:14.

El sentido común trae el poder poner el orden del principio, con los valores formados. No podemos decir que Dios no existe cuando vemos las incógnitas de la creación, tan fácil como analizar: ¿ que fue primero el huevo o la gallina?. Nadie nos podrá dar explicación sobre este fenómeno, más entonces el sentido común me dice qué hay un creador y que debemos verlo en toda su creación, más halla de un simple fenómeno o como dicen algunos con falta de sentido común, que el hombre es creado por la evolución.

Debemos de saber que nuestra capacidad de razonamiento, se encuentra este sentido, el cual nos hace observar las cosas con mesura y nos lleva al conocimiento de la verdad en nuestro interior, donde debemos saber que la prudencia y el respecto es la habilidad para ponderar nuestros valores, así podremos responder  ante un eventualidad, con una explicación concreta.

Entonces todo el que tenga ojos podrá ver la verdad, y todo el que tenga oídos podrá oírla. Hasta los impulsivos estarán llenos de sentido común y de entendimiento; y los que tartamudean hablarán con claridad. Isaías 32:3.

Seguramente que si preguntáramos a un grupo de personas su preferencia entre el amor o el odio casi el cien por ciento se declararía partidario del amor. Pero en la vida práctica, con demasiada frecuencia, hace acto de presencia el engaño, la desconfianza, la infidelidad, la mentira, la injusticia, el desprecio. Y ahí vendrían las grandes preguntas que honestamente debiéramos hacernos: ¿cómo interiorizamos en nuestro día a día los grandes valores de la vida?, ¿cómo los vivimos?, ¿cómo los ponemos en práctica? Las respuestas pondrán de manifiesto el grado de nuestro sentido común.

“Escucha, gente necia y sin sentido común, que tiene ojos que no ven, y oídos que no oyen. ¿No me tienes respeto? , ¿Por qué no tiemblas en mi presencia? . Yo, el Señor, con la arena defino el límite del océano como frontera eterna que las aguas no pueden cruzar. Las olas pueden agitarse y rugir, pero nunca podrán pasar los límites que establecí. Sin embargo, mi pueblo tiene el corazón terco y rebelde; se alejó y me abandonó. Jeremías 5:21-24.

 

El sentido común es cómo el desodorante para quitar el mal olor del cuerpo; pero la gente qué más lo necesita es la que menos lo usa.

OREMOS. 

Señor. Ayúdame a descubrir cada día el sentido común, saber entender el valor de las cosas, para poder poner el orden en mi vida, con el cual sabré entender la posición el la que tú debes estar en mis prioridades. Amén.

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