LA PLUMAS REALES DEL ARROGANTE. 

Cuando el disfraz del orgullo arropa tu vida; tú prepotencia se manifestara  creyendo que eres mejor que otros; donde tú comportamiento de soberbia, te llevará a  perjudicarte con el tiempo, apartándote de las demás personas.

La arrogancia es el sentimiento de superioridad que desarrolla un individuo en relación con los otros, basado en la falsa creencia de que merece mayores privilegios o concesiones que el resto.  El se creerá un pavo real; más solo es un cuervo en su interior, tratando de hacerse daño y perjudicando a los demás.

Está forma de comportamiento te llevará a ser altanero, presuntuoso, prepotente y soberbio; llevando a sobre salir el ego, disfrazando las carencias de un autoestima de inferioridad sobre los demás.

Todos los que temen al Señor odiarán la maldad. 

Por eso odio el orgullo y la arrogancia, la corrupción y el lenguaje perverso. Proverbios 8:13.

Cuando te crees que tú posición es mayor que la de los demás, estas a punto de caer en la soberbia, que es la causa de ser engreído frente a los demás; porque manifestaras la altivez corazón y la vanidad será tú reflejo de vida, debido a la arrogancia.

Una persona arrogante tiene, en definitiva, una imagen de sí misma un poco inflada: se cree mejor que los demás, piensa que puede atropellar o maltratar a los otros debido a los derechos que se atribuye. Pero se equivoca: los demás simplemente lo verán como una persona pesada en el mejor de los casos, y despreciable, en el peor.

»¡Dejen de ser tan orgullosos y altaneros! . ¡No hablen con tanta arrogancia! . Pues el Señor es un Dios que sabe lo que han hecho; él juzgará sus acciones. 1 Samuel 2:3.

La arrogancia no debe confundirse con la idea de la autoestima.

Tener una autoestima elevada es saludable, pues se relaciona con la valoración que tenemos de nosotros mismos, con el amor propio y el temor de Dios en la posición de nosotros y los demás.

La arrogancia, en cambio, supone una imagen distorsionada de nosotros mismos, y la creación de un ego elevado para compensar nuestras carencias de autoestima.

La arrogancia va delante de la destrucción; la humildad precede al honor. Proverbios 18:12.

Deja atrás toda soberbia, altanería, altivez, engreimiento, orgullo, desprecio, desdén; jactancia, petulancia, presunción, con a cual la arrogancia se viste. Más llénate de humildad, con la cual podrás ser modesto, sencillo, amoroso y lleno de compasión, con que mostrarás  el temor reverente a Dios en el mandamiento de amar al prójimo, como a ti mismo.

Yo, el Señor, castigaré al mundo por su maldad y a los perversos por su pecado. Aplastaré la arrogancia de los soberbios y humillaré el orgullo de los poderosos. Isaías 13:11.

La autoestima hace que el temor de Dios se manifieste; más la arrogancia es la manifestación de la maldad perversa y orgullosa.

OREMOS. 

Señor. Concédeme la capacidades poder tratar a los demás con humildad, sabiendo poder comportarme con el temor tuyo, para dar el  mejor respecto, que  es la base del  valor humano, con que puedo desarrollar un  concepto de cada persona, en una  forma de  proceder, sencilla y modesta. Amén.

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