Qué constantemente olvidamos cómo vivir realmente y vivimos solo por el hecho de vivir. Existe una relación innegable entre la memoria y el olvido.
Los olvidos a menudo son causados por el estrés y las múltiples ocupaciones que enfrentamos día a día. Nos olvidamos de acciones importantes como visitar a nuestros padres, llamar a nuestros amigos, recordar cumpleaños y hasta abrazar a nuestros seres queridos. La preocupación principal es el olvido de cosas esenciales para nuestra vida cotidiana.
A medida que envejecemos, la función cerebral cambia y perdemos ciertas capacidades. Pero esto no es malo ni peligroso; es normal. Es importante tener nuestra vida bien organizada, recordar nuestras prioridades y cuidar de nosotros mismos.
Incluso la Biblia, en el Salmo 78, reafirma la importancia de no olvidar la fe en Dios, sus milagros y sus mandamientos. Por ello, hagamos siempre presente a Dios. Recordemos y no olvidemos sus principios y valores. Oremos para recordar lo esencial en la vida y pidamos su ayuda para mantener el orden en nuestras vidas. Amén.