Hablamos sobre la importancia de no poner excusas y hacer lo necesario para lograr nuestros objetivos. Compartimos una historia de un joven que estaba enamorado de una princesa, pero en lugar de tomar acción, solo ponía excusas. Al final, el mago le enseña que si no se esfuerza por hacer las cosas, no podrá alcanzar lo que desea.
¿Por qué pones tantas excusas para hacer lo que tienes que hacer? Si verdaderamente quieres lograr algo, no pongas tantas excusas. Les cuento esta historia. En una aldea vivía un joven que es– estaba muy enamorado de la princesa. Esta princesa era la hija del rey. Y entonces pasó un mago por el pueblo y le preguntó al mago qué debía hacer para ganarse el amor de la princesa. El mago le dijo estas palabras: «Pues ve e invítala a dar un paseo por el campo a caballo». Y el joven le dijo: «No, mago, es que el mayordomo que yo tengo es muy descuidado y tiene los caballos en muy mal estado, los tiene flacos y, y los tiene acabados y verdaderamente me da pena que me vea así». Después entonces el mago le dijo: «Entonces ve al sastre y dile al sastre que te haga un lindo traje y preséntate delante de la princesa bien vestido y bien arreglado». Dijo: «¡No, maestro! Ese sastre se volvió demasiado carero. Eso cobra por hacer un traje esta vida y la otra. Hum. Y yo no le voy a pagar toda esa plata para que me haga un traje». Entonces después le dijo: «Entonces haz esto. Ve donde los guerreros y muéstrales que tú eres valiente y lucha con ellos y pelea con ellos». «No, maestro. A mí no me gustan las guerras. A mí me da miedo. No, no, no, qué susto. Je. No, que de pronto me maten en el camino. No, no, no, maestro». Entonces, el hombre llegó y le dijo: «Pues no quedas sin una sola. Te voy a dar una solución para que te la tomes todos los días, una vez al día, por– durante tres meses y así obtendrás el amor de la princesa». Dijo: «Maestro, esa sí es muy fácil, esa la puedo hacer». Y preciso, hizo la solución y aquel joven empezó a tomarse aquella bebida todos los días. Pasó un día, pasó dos días, pasó una semana, pasó un mes, pasó dos meses, pasó tres meses y nada, que se podía ni acercar a la princesa. Después volvió a pasar el maestro por ahí y el joven lo vio y le dijo: «Maestro, usted me engañó. Usted me dijo que con esta solución, eh, podría yo alcanzar el amor de la princesa». Y el maestro le dijo: «Ve. Si con una montada a caballo no fuiste capaz de arreglar los caballos para irte a montar con ella, no fuiste capaz de pagarle al sastre para que te hiciera un hermoso traje y no fu-fuiste capaz de enfrentar un problema, pues yo simplemente te di una solución porque la verdad que tú eres muy bobo y por no hacer las cosas que tienes que hacer, hay veces no las alcanzas». Hum. Esto es verdaderamente una gran enseñanza para aquellas personas que son perezosos y que no quieren hacer nada en la vida.