Hablamos sobre cómo la vida es como una taza de café. Al igual que el agua se transforma en un rico café al agregarle ingredientes como el café y el azúcar, nuestra vida también puede cambiar y volverse deliciosa y alegre cuando le agregamos ingredientes como el amor, la paz, la fe y la esperanza. Debemos saborear nuestra vida como se saborea una rica taza de café.
Muy buenos días, mis amigos. Qué rico. Es un despertar y hacer una rica taza de café. El agua es simplemente agua. Es transparente. Ella no cambia ni va a dejar de ser agua si se mantiene de esta manera. Aunque se hierva, va a seguir siendo agua. Más, si la llam– si la echamos en un recipiente agregamos una cucharadita de café , ella ya no va a ser agua, sino que va a ser, oh con aroma, un rico café. Mas es importante también echarle a este cafecito algo, un ingrediente que es muy bueno y a muchas personas les gusta, otras no pueden, que es una cucharadita de azúcar y revolver. Una vez la revuelves, tú te saborearás un rico y delicioso café. Bueno, así es la vida. La vida es– podemos ser agua toda la vida. Toda la vida podemos ser agua. Mas si le echamos un ingrediente a nuestro interior de amor, de paz, de fe, de esperanza, y le echamos un poquito de azúcar, que es el dulce sabor de Dios, podemos ver que ella va a cambiar y vamos a saborear una vida deliciosa y alegre. ¿Por qué? Porque será como esta rica taza de café, que en las mañanas daremos gracias a Dios por darnos la oportunidad de un día nuevo y de una vida en la cual estamos agradecidos con él. Así es que tu vida debes de saborearla como esta rica taza de café. Buenos días.