Hablamos sobre lo delicioso que es disfrutar de un rico mango y cómo debemos alimentarnos espiritualmente de la palabra de Dios de la misma manera, para ser fortalecidos en la fe, la esperanza y el amor.
Qué rico es alimentarse, pero qué delicioso es saborearse un rico mango. ¡Uh! Así maduro, ¡uuuh! Pero sabe muy bueno. Y lo disfruta uno. ¿Ve cómo está la cáscara? Qué rico. El alimento bueno siempre nos satisface. En la vida espiritual debemos de aprender a alimentarnos también. Satisfacer nuestros deseos internos con el espíritu para ser fortalecidos en la fe, en la esperanza, en el amor, en tantas cosas que Dios tiene para nosotros. Así como saboreamos este mango, saboreate también alimentándote de la palabra de Dios y disfrutándola como un rico mango, delicioso a nuestro cuerpo. ¡Oh!