Dios conoce el destino de nuestras tormentas.

Hablamos de cómo las tormentas en nuestra vida son similares a las tormentas meteorológicas. Aunque podemos analizar las situaciones que nos causan problemas, solo Dios conoce el destino final de esas tormentas. Él se mueve en medio de ellas y nos guía a través de los procesos para que aprendamos a confiar más en Su voluntad, poder y supremacía. Dios es el único que puede calmar la tormenta de nuestra vida si nos entregamos a Él.

El hombre sabe de dónde viene la tormenta, mas por muchos meteorólogos que existan, nunca van a poder definir el rumbo exacto que le dicta, porque solamente Dios sabe hacia dónde va. Nuestras tormentas en la vida son muy parecidas. Sabemos de dónde viene. Analizamos las situaciones, las circunstancias, lo que nos está causando esa tormenta. Más, el único que nos puede ayudar a saber el destino de una tormenta de nosotros es Dios. Porque él se mueve en medio de la tormenta y por eso él se mueve nuestra vida por medio de los procesos. Y es donde nos enseña, donde nos dirige y donde verdaderamente nos edifica para que nosotros podamos confiar más en su voluntad, en su poder y sobre todo en su supremacía. Dios es el único que puede hacer que la tormenta de tu vida se calme. Si tú te das la voluntad a Él. Amén.

Compartir:

Deja un comentario

Descubre más desde Vivir con detalles

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo