La alegría de saludar con amabilidad. 

Hablamos sobre la importancia de ser amables y saludar a las personas a diario, ya que esto les declara bendiciones. Dios nos saluda con el sol y la luna, y nosotros debemos hacer lo mismo con quienes nos encontramos en el camino.

Hola amigos, ¿cómo están? ¿Cómo se sienten? ¿Cómo están hoy? Es un día grande, sabroso y yo te declaro bendiciones. Todos los días Dios nos saluda, nos saluda con el sol y también nos da las buenas noches con la luna. Así debemos de ser nosotros, amables, porque cuando damos esa amabilidad a las personas, entonces les estamos declarando bendiciones. Cuando le estamos diciendo, eh, eh: «Buenos días, buenas noches», les estamos diciendo muchos, pero muchas cosas buenas para ellos. Y si Dios nos saluda con el día, con el sol, ¿por qué nosotros no vamos a saludar y ser amables día a día con cada uno? Con el que te encuentras en el camino, con el que ca– con el que está a tu lado. Cuando te montas a un ascensor, decir buenos días o buenas tardes o buenas noches. Y así declararás que tu vida será llena de alegría porque estás dando una vida a muchas personas con tu saludo de alegría. Buenos días.

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