Hablamos sobre la importancia de orar diariamente por nuestros hijos y nietos, presentándolos ante Dios para que sean guiados, protegidos y bendecidos en cada etapa de sus vidas.
Señor, te doy gracias por mis hijos, por mis nietos, para que tú los guardes y los bendigas siempre. Donde quiera que vayan, donde quiera que estén, seas tú su guía. ¿Por qué hago esta oración? Porque les invito a nunca, nunca dejar de orar por sus hijos. Cuando se aman a los hijos, debemos de presentárselos a Dios diariamente para que Él los guarde, pa que Él los cuide, pa que los proteja, para que les enseñe, para que la vida sea mucho más agradable y bendecida cuando ellos ponen a Dios como prioridad. Las oraciones de un padre o de una madre nunca, nunca son en vanas, siempre tienen propósito y más delante de Dios. Preséntale al Señor tus hijos todos los días, todas las mañanas, y verás cómo ellos cambiarán su forma de ser. Amén.