SAMGAR: El héroe que usó lo que tenía

ELEAZAR

No soltar la espada cuando otros retroceden .

Hay momentos donde todos parecen retroceder.

Y entonces se descubre quién está dispuesto a permanecer.

La Biblia cuenta la historia de Eleazar, uno de los valientes de David.

Un día Israel se enfrentó contra los filisteos.

La batalla fue tan fuerte que los hombres de Israel comenzaron a retirarse.

Pero Eleazar no se fue.

Se quedó.

Tomó su espada y continuó peleando.

La Biblia dice en 2 Samuel 23:10 que hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó y quedó pegada a la espada.

Imagínate aquella escena.

Su cuerpo estaba agotado.

Su mano ya no respondía.

Pero todavía sostenía la espada.

Y entonces aparece una frase extraordinaria:

“Y Jehová dio una gran victoria aquel día.”

La Biblia no dice solamente que Eleazar ganó.

Dice que Dios dio la victoria.

Eleazar puso su esfuerzo.

Dios puso el resultado.

Aquí está algo poderoso:

Mientras algunos abandonaron el campo, uno decidió permanecer.

No porque fuera invencible.

Sino porque entendió que todavía había una batalla que debía pelear.

La enseñanza que nos dejó Eleazar:

Hay temporadas donde tu mayor acto de fe será simplemente no soltar la espada.

Seguir orando.

Seguir creyendo.

Seguir haciendo lo correcto.

Seguir luchando cuando otros ya se rindieron.

Puede que tus fuerzas disminuyan.

Pero mientras permanezcas fiel, recuerda esto:

La espada estaba en la mano de Eleazar…

pero la victoria vino de Dios.

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