En este video, hablamos sobre Baruc, el escriba fiel del profeta Jeremías, quien en tiempos de persecución recibió la misión de escribir y leer las palabras de Dios al pueblo. A pesar de que el rey Joacim quemó el rollo, Baruc y Jeremías lo reescribieron, mostrando que la palabra de Dios no puede ser destruida. Reflexionamos sobre la lección de que no necesitas ser la voz principal para cumplir una misión extraordinaria, y que la fidelidad a Dios es más importante que el reconocimiento humano.
Hay hombres que hacen historia con una espada y otros que la escriben con sus manos. Esta es la historia de Baruc, el escriba fiel del profeta Jeremías. En tiempos de persecución, cuando anunciar la verdad era peligroso, Baruc recibió una misión: escribir las palabras que Dios había dado a Jeremías y, después, leerlas delante del pueblo. Pero cuando aquel mensaje llegó al rey Joacim, el rey tomó el rollo, lo cortó y lo arrojó al fuego. El rey podía quemar el pergamino, pero no podía destruir la palabra de Dios. Entonces, Jeremías llamó nuevamente a Baruc y las palabras fueron escritas otra vez. Jeremías, capítulos treinta y seis y cuarenta y cinco. Esta es la enseñanza que nos dejó Baruc: no necesitas ser la voz principal para cumplir una misión extraordinaria. Hay personas que predican y otras que hacen posible que el mensaje llegue. No busques solamente reconocimiento, busca permanecer fiel a lo que Dios te ha confiado. Y recuerda: los hombres pueden rechazar la verdad, pero jamás podrán apagar la PALABRA de Dios. Baruc no empuñó una espada, sostuvo una pluma y, mientras un rey intentaba destruir el mensaje, permaneció fiel para volver a escribirlo. Los héroes ocultos de la Biblia. Síguenos en las redes sociales. Vivir con detalles.